Versículos bíblicos sobre la unidad
La noche antes de morir, Jesús rezó por sus discípulos y por los que creerían después, y su petición principal fue esta: «para que todos sean una cosa». La unidad no es un detalle secundario en la Biblia. Pablo dedica capítulos enteros a pedir a las iglesias que dejen las divisiones, y el libro de los Salmos tiene un canto entero dedicado a lo hermoso que es vivir los hermanos unidos.
Unidad no significa que todos sean iguales: el Nuevo Testamento la compara con un cuerpo de muchos miembros distintos. Estos versículos sirven para la iglesia, para la familia y para cualquier grupo que quiera trabajar junto.
La unidad que Dios quiere
«Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.»
Es parte de la llamada «oración sacerdotal» de Jesús. La unidad de los cristianos tiene un objetivo: que el mundo crea. Una iglesia dividida dificulta el testimonio.
«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!»
Un salmo breve que compara la unidad con el aceite perfumado que caía sobre la barba de Aarón y con el rocío del monte Hermón: algo que perfuma y da vida.
«Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.»
Pablo enumera siete «unos»: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios. La unidad ya existe; la tarea es «guardarla».
Diferentes, pero un solo cuerpo
«Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.»
La comparación del cuerpo humano: muchos miembros con funciones distintas y un solo cuerpo. Pablo la usa en una iglesia, la de Corinto, que estaba dividida por rivalidades.
«No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.»
En Cristo caen las barreras que dividían la sociedad del siglo I: entre judíos y griegos, esclavos y libres, hombres y mujeres. Las diferencias siguen, pero ya no separan.
«Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;»
La visión final de la Iglesia: una multitud incontable de todas las naciones, pueblos y lenguas, unida ante el trono de Dios.
Cómo se cuida la unidad
«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.»
El «mandamiento nuevo» de Jesús. La señal que distingue a sus discípulos no es una doctrina ni un ritual, sino el amor entre ellos.
«Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.»
El amor es el «vínculo de la perfección», el cinturón que mantiene unidas las demás virtudes.
«Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.»
Pablo escribe a una comunidad dividida en bandos («yo soy de Pablo», «yo de Apolos»). Les pide que no haya divisiones y que estén unidos en un mismo sentir.
«Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.»
La unidad empieza por tener «el mismo amor» y no buscar cada uno lo suyo. Los versículos siguientes ponen como modelo la humildad de Cristo.
«Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;»
Pedro concreta la unidad en actitudes del día a día: compasión, afecto fraternal, misericordia, amabilidad.
Unidos en la familia y en el trabajo
«Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.»
«Mejores son dos que uno». El pasaje termina con el «cordón de tres dobleces», que se lee a menudo en las bodas: un matrimonio con Dios en medio es más difícil de romper.
«Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas a todos, como cada uno había menester. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,»
Así vivía la primera comunidad de Jerusalén: juntos, compartiendo lo que tenían, orando y comiendo «con alegría y con sencillez de corazón».
«Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús; Para que concordes, a una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.»
Pablo pide a Dios que la comunidad viva en armonía para alabarle «a una boca», con una sola voz.
Una oración para terminar
Señor Jesús, tú pediste al Padre que fuéramos uno. Perdona las divisiones que hay en tu Iglesia, en mi familia y en mi corazón. Dame humildad para escuchar al que piensa distinto, paciencia para soportar y amor para reconstruir lo que se ha roto. Que nos reconozcan por el amor que nos tenemos. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué salmo habla de la unidad?
El Salmo 133: «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!». Es uno de los cánticos graduales que cantaban los peregrinos camino de Jerusalén.
¿Qué significa el cordón de tres dobleces?
Es una imagen de Eclesiastés 4:12: una cuerda de tres hilos trenzados es mucho más resistente que uno solo. En las bodas cristianas se interpreta como el matrimonio unido a Dios.
¿Qué versículo leer para la unidad familiar?
Eclesiastés 4:9-12, Colosenses 3:14 y Efesios 4:2-3, que pide vivir «con paciencia soportando los unos a los otros en amor».
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, de dominio público, con la ortografía de los acentos actualizada. Las explicaciones son de Creyente Digital.